Creando un lugar...
Nos ha surgido la idea de llevar a cabo esta página para poder disponer de un rincón nuestro donde compartir aquellas experiencias que acostumbramos a vivir y disfrutar, un lugar alejado de las redes sociales comunes cuya intimidad se halla cada vez más perdida.
Trataremos por tanto de conseguir hacer de este blog un espacio donde las imágenes se fundan con las palabras, en un eco, donde encontrarnos con presente y pasado a través de nuestra cámara de fotos. No existe el manual de la foto perfecta, ni tampoco de la felicidad plena, porque ésto dependerá siempre de nuestra propia percepción, pero estas pequeñas cosas consiguen que una sonrisa no se convierta sólo... en una foto estática.
...Cuando algo empieza, en su gestación, decimos que está en construcción. Qué gran palabra. Aparentemente simple, ingrata, poco delicada. Pero si conseguimos sobrevivir en construcción mucho tiempo...mantendremos la capacidad de ser mejores evitando el conformismo. Ésto... arranca hoy.
Trataremos por tanto de conseguir hacer de este blog un espacio donde las imágenes se fundan con las palabras, en un eco, donde encontrarnos con presente y pasado a través de nuestra cámara de fotos. No existe el manual de la foto perfecta, ni tampoco de la felicidad plena, porque ésto dependerá siempre de nuestra propia percepción, pero estas pequeñas cosas consiguen que una sonrisa no se convierta sólo... en una foto estática.
...Cuando algo empieza, en su gestación, decimos que está en construcción. Qué gran palabra. Aparentemente simple, ingrata, poco delicada. Pero si conseguimos sobrevivir en construcción mucho tiempo...mantendremos la capacidad de ser mejores evitando el conformismo. Ésto... arranca hoy.
martes, julio 24, 2012
El Palmar I
El mar. La mar.El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá? Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera;
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!
Rafael Alberti
martes, julio 03, 2012
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