Hace tiempo que no escribo...quizás como el pintor que ha visto marchar a su musa... Exilié los sentimientos, avatidos al incoloro ensayo de vivir sin ellos...salvándome así de redactar crónicas desalmadas cada noche, para terminar fingiendo una sonrisa de beso de Judas.
Solía allanar siempre el camino, haciendo verdadera la posibilidad de salir huyendo... rellenaba alegatos de témpanos fríos y me sorprendía a mi mismo argumentando historias de una sola trama... besos sin marca registrada.
Pero... se me olvidó contarte... que a veces... tambien aspiro al sueño, y hago de él un vuelo, con destino Corazón Gélido.
Entiendo la felicidad como un teatro... en el que unas me han dejado en la puerta, y otras veces, con mi entrada en el bolsillo... me he sentado a ver como entran los demás... se olvidó contarte... que casi nunca lo suelo contar...
Aquella noche... no quise esperar fuera, queria ser el protagonista de algo tan incierto que no dejaba de ponerme. El que está acostumbrado a viajar sabe que siempre es necesario partir algún día... me llevé conmigo sin embargo los rayos de sol que amanecieron en mi habitación... tal vez la desnudez, la sencillez, el placer disfrazado de amor que jugaba a hacer de cupido, el hecho de poder inventar, pensar, imaginar... y por una vez no tener que transgiversar la realidad y con la atípica sensación de no querer marcharme...
Jugué toda la noche a ser sincero, te hubiera dicho te quiero... quise perderme en un cuerpo...hallando un alma... se me olvidó contarte que casi nunca suelo hacerlo...
A menudo mi memoria suele servir a mi corazón de abrigo, así consigo salvar el frío...es como un standby de sensibilidad... al final todo termina.. se me olvidó contarte... vuelta a empezar...
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