AMAR SIN VER
Cuando el tiempo casi ha dejado de
tener sentido, cuando detenerse y mirar atrás, ya nos muestra
únicamente esa tenue y casi tupida niebla, cuando se ralentiza en
nuestra mente cada imagen que añoramos, y con nuestras manos
indefensas tratamos de palpar sonidos, olores y elementos que ahora
no logramos alcanzar... ahí, en ese preciso instante, antes de
abandonar mi cuerpo a la caída, me personifico aferrándome una y
otra vez al leve suspiro de amor que aún tenía capacidad para
inhalar.
Sin rosas, sin claveles, ni canciones
en la radio. Un amor en el recuerdo. Un recuerdo en el amor. Un amor
desnudo. Puro, sincero, un amor que ha sabido congelar el tiempo, sin
la obsesión ávida y fácil de la meta... un amor que se re-define a
cada instante en la misma palabra... un amor que a pesar del devenir
no deja que sus cinco letras se desvanezcan en una pizarra de agua.
Siempre, con nuestras dificultades
quisimos creernos y respetar la promesa de transformar en piedra
nuestros corazones, decidiendo observarlos, tratando de que sólo
fueran eso, dos piedras.
Inventamos, para ello, una historia
fácil de auto convencimiento que nos hiciera alejarnos manteniendo
intactas nuestra pupilas, y de la forma más fría prohibimos
bañarnos en ese río extraño de locura, y pintar de timidez las
paredes de toda una ciudad. Reinventamos una nueva manera de entender
nuestro sitio. Ahora sin ti, sin mí. Permíteme disculparme al
confesar mis lágrimas a escondidas.
La existencia de una promesa perfecta
es una de las utopías más comunes, y en cada gesto, sin palabras,
existía un bordado numérico de sueños, ilegible a la mayoría,
pero que de algún modo, era una lucha callada contra esta isla donde
estábamos siendo desterrados. La redención, aún en estos tiempos
se puede entender como la prueba más grande de amor. Esa redención,
que llenamos de novelas, biografías y frases que consigan saciar ese
hambre de huésped de la que nuestro corazón adolece.
Hace un año hoy que no te siento, que
no oigo tu voz. He decidido rebelarme a todo esto que ha enmascarado
durante años una fría cobardía. Un abismo, una lluvia constante de
excusas. Hoy quiero mostrar lo que fui, lo que soy, porque si algo he
logrado es la no fácil idea de permanecer.
Traté de sacar siempre una sonrisa
desde mi interior más profundo, falsa a veces, en ocasiones limpia,
y casi siempre triste, pero sin que dejase de ser sonrisa. Nervioso,
recuerdo aquella carta que nos dimos, el lugar donde hoy, un año
después, nos volveremos a buscar.
¿Recuerdas, esa vieja estación de
tren? La misma donde cuando llueve huele a tierra mojada, y nos
imaginábamos como las gotas de agua golpeaban en los cristales del
viejo andén. Música a nuestros oídos. Un instante donde podríamos
ser felices sólo imaginando los caminos que tomaban libremente los
demás. Aquí estoy, a punto de abrir esa carta...casi el momento de
saber si vendrás. Me puedo mirar a mí mismo. ¡Que vivo estoy!
Mi reloj me dice que es el momento. La
abro cuidadosamente, y poso las yemas de mis dedos encima de un folio
pálido pero que parece recién planchado, tembloroso, leo el
“braille” de tus palabras, con la ilusión de un niño... estoy
en ese banco sentado, el mismo al que juramos hoy volver.
Me emociona cada línea pero toco a
ambos lados de mí y no consigo encontrarte. Mantengo el silencio.
Quizás no hayas venido, igual manejaste la idea de no volver. Acabo
de leer, respiro hondo, tal vez para encapsular un instante al que no
quiero regresar. Tú no estás. Me levanto, mis ojos saben llorar. Y
lo hacen. Al fondo, de repente una voz rompe el silencio. ¿Eres tú?
¡mi conciencia, mi deseo, maldita sea, cállate!. Pero vuelvo a oír
esa voz. Es real... ella está ahí. No podíamos vernos, pero ambos
estábamos ahí, a la misma hora. Nos acercamos, tras un año
esperando este momento, y sin demora, ni testigos, más que aquellas
lánguidas paredes a las que nosotros en nuestra imaginación dábamos
vida...su voz “pensé que no venías”, respondí “yo ni si
quiera quise imaginarme esa posibilidad”.

Mi carta favorita, escrita por tío q es buena gente y un buen escritor. Cuando la leí por primera vez no sólo me gusto, sí no q me hizo sentir lo q en ella transmitia. Muy hermosa
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