Creando un lugar...

Nos ha surgido la idea de llevar a cabo esta página para poder disponer de un rincón nuestro donde compartir aquellas experiencias que acostumbramos a vivir y disfrutar, un lugar alejado de las redes sociales comunes cuya intimidad se halla cada vez más perdida.

Trataremos por tanto de conseguir hacer de este blog un espacio donde las imágenes se fundan con las palabras, en un eco, donde encontrarnos con presente y pasado a través de nuestra cámara de fotos. No existe el manual de la foto perfecta, ni tampoco de la felicidad plena, porque ésto dependerá siempre de nuestra propia percepción, pero estas pequeñas cosas consiguen que una sonrisa no se convierta sólo... en una foto estática.

...Cuando algo empieza, en su gestación, decimos que está en construcción. Qué gran palabra. Aparentemente simple, ingrata, poco delicada. Pero si conseguimos sobrevivir en construcción mucho tiempo...mantendremos la capacidad de ser mejores evitando el conformismo. Ésto... arranca hoy.

sábado, enero 26, 2013

Amar sin ver


AMAR SIN VER
Cuando el tiempo casi ha dejado de tener sentido, cuando detenerse y mirar atrás, ya nos muestra únicamente esa tenue y casi tupida niebla, cuando se ralentiza en nuestra mente cada imagen que añoramos, y con nuestras manos indefensas tratamos de palpar sonidos, olores y elementos que ahora no logramos alcanzar... ahí, en ese preciso instante, antes de abandonar mi cuerpo a la caída, me personifico aferrándome una y otra vez al leve suspiro de amor que aún tenía capacidad para inhalar.



Sin rosas, sin claveles, ni canciones en la radio. Un amor en el recuerdo. Un recuerdo en el amor. Un amor desnudo. Puro, sincero, un amor que ha sabido congelar el tiempo, sin la obsesión ávida y fácil de la meta... un amor que se re-define a cada instante en la misma palabra... un amor que a pesar del devenir no deja que sus cinco letras se desvanezcan en una pizarra de agua.

Siempre, con nuestras dificultades quisimos creernos y respetar la promesa de transformar en piedra nuestros corazones, decidiendo observarlos, tratando de que sólo fueran eso, dos piedras.


Inventamos, para ello, una historia fácil de auto convencimiento que nos hiciera alejarnos manteniendo intactas nuestra pupilas, y de la forma más fría prohibimos bañarnos en ese río extraño de locura, y pintar de timidez las paredes de toda una ciudad. Reinventamos una nueva manera de entender nuestro sitio. Ahora sin ti, sin mí. Permíteme disculparme al confesar mis lágrimas a escondidas.

La existencia de una promesa perfecta es una de las utopías más comunes, y en cada gesto, sin palabras, existía un bordado numérico de sueños, ilegible a la mayoría, pero que de algún modo, era una lucha callada contra esta isla donde estábamos siendo desterrados. La redención, aún en estos tiempos se puede entender como la prueba más grande de amor. Esa redención, que llenamos de novelas, biografías y frases que consigan saciar ese hambre de huésped de la que nuestro corazón adolece.


Hace un año hoy que no te siento, que no oigo tu voz. He decidido rebelarme a todo esto que ha enmascarado durante años una fría cobardía. Un abismo, una lluvia constante de excusas. Hoy quiero mostrar lo que fui, lo que soy, porque si algo he logrado es la no fácil idea de permanecer.

Traté de sacar siempre una sonrisa desde mi interior más profundo, falsa a veces, en ocasiones limpia, y casi siempre triste, pero sin que dejase de ser sonrisa. Nervioso, recuerdo aquella carta que nos dimos, el lugar donde hoy, un año después, nos volveremos a buscar.

¿Recuerdas, esa vieja estación de tren? La misma donde cuando llueve huele a tierra mojada, y nos imaginábamos como las gotas de agua golpeaban en los cristales del viejo andén. Música a nuestros oídos. Un instante donde podríamos ser felices sólo imaginando los caminos que tomaban libremente los demás. Aquí estoy, a punto de abrir esa carta...casi el momento de saber si vendrás. Me puedo mirar a mí mismo. ¡Que vivo estoy!

Mi reloj me dice que es el momento. La abro cuidadosamente, y poso las yemas de mis dedos encima de un folio pálido pero que parece recién planchado, tembloroso, leo el “braille” de tus palabras, con la ilusión de un niño... estoy en ese banco sentado, el mismo al que juramos hoy volver.


Me emociona cada línea pero toco a ambos lados de mí y no consigo encontrarte. Mantengo el silencio. Quizás no hayas venido, igual manejaste la idea de no volver. Acabo de leer, respiro hondo, tal vez para encapsular un instante al que no quiero regresar. Tú no estás. Me levanto, mis ojos saben llorar. Y lo hacen. Al fondo, de repente una voz rompe el silencio. ¿Eres tú? ¡mi conciencia, mi deseo, maldita sea, cállate!. Pero vuelvo a oír esa voz. Es real... ella está ahí. No podíamos vernos, pero ambos estábamos ahí, a la misma hora. Nos acercamos, tras un año esperando este momento, y sin demora, ni testigos, más que aquellas lánguidas paredes a las que nosotros en nuestra imaginación dábamos vida...su voz “pensé que no venías”, respondí “yo ni si quiera quise imaginarme esa posibilidad”.

1 comentario:

  1. Mi carta favorita, escrita por tío q es buena gente y un buen escritor. Cuando la leí por primera vez no sólo me gusto, sí no q me hizo sentir lo q en ella transmitia. Muy hermosa

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